San Juan de la Peña: el monasterio escondido bajo la roca

Al abrigo de una gran roca, al borde mismo de un acantilado, este monasterio encierra entre sus muros siglos de historia de Aragón: el origen mismo del reino y sus dinastías reales, las peregrinaciones a Santiago de Compostela, la leyenda del Santo Grial… Sin duda, San Juan de la Peña es un lugar mágico que no te dejará indiferente.

Trotamundos en Ruta – Monasterio de San Juan de la Peña

Situado en una de las sierras exteriores del Pirineo Central, San Juan de la Peña se asienta en el Espacio Natural Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, a tan solo 24 kilómetros de la ciudad de Jaca.

El mejor acceso para llegar al conjunto monumental es a través de la carretera N-240 (Jaca/Pamplona), tomando el desvío a la localidad de Santa Cruz de la Serós (cuya visita puedes ver también en nuestro blog), desde donde parte una carretera de montaña muy estrecha y muy empinada que nos lleva en 7 km. hasta el Monasterio Viejo y, desde ahí, en 1,5 km más hasta el Monasterio Nuevo y los Centros de Interpretación. Durante  el trayecto encontrareis varias paradas adaptadas para poder disfrutar de los miradores al Pirineo, con unas espectaculares vistas panorámicas.

Trotamundos en Ruta – Mirador con vistas a los Pirineos de camino a San Juan de la Peña

Ten en cuenta que el aparcamiento se encuentra en el Monasterio Nuevo y de ahí hay que trasladarse en autobús al Monasterio Viejo. Están a 1,5 km. uno del otro y existe un servicio de lanzadera entre ambos. Si bien, en nuestro caso, al ir en fechas de poca afluencia de visitantes, se suprime el servicio de lanzadera y se permite aparcar en el Monasterio Viejo.

Al llegar deberéis coger la entrada, que incluye el acceso a tres monumentos: el Real Monasterio de San Juan de la Peña (Monasterio Viejo), el Centro de Interpretación del Monasterio (Monasterio Nuevo) y la Iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós.

Trotamundos en Ruta – San Juan de la Peña desde la carretera

Si deseas hacer la visita guiada al Monasterio Viejo, te recomendamos llegar con una antelación mínima de 30 minutos antes de la hora asignada. El Monasterio Nuevo y la iglesia de Santa María los puedes visitar por libre a lo largo del día durante su horario de apertura.

Un poco de historia…

Cuenta la leyenda que, a principios del siglo VIII, un joven noble zaragozano llamado Voto iba persiguiendo un ciervo por estos montes cuando cayó con su caballo por un acantilado. Habiéndose encomendado en su caída a San Juan, milagrosamente el caballo se posó con suavidad en una roca, donde dejó sus cascos marcados.

Desde allí, Voto descubrió una senda que le condujo a una cueva en la que yacía el cadáver incorrupto del ermita Juan de Atarés, con su cabeza reposando sobre una piedra en la que había una inscripción asegurando que allí mismo había fundad un oratorio a San Juan.

Voto quedó tan impresionado que, junto a su hermano Félix, decidieron ocupar el  lugar y fundar en la misma gruta un primitivo eremitorio.

Grabado de San Voto encontrando el cuerpo de San Juan de Atarés

Hasta aquí la leyenda, si bien los auténticos orígenes del monasterio se pierden en la oscuridad de los tiempos altomedievales. Tras la invasión  musulmana, en el siglo VIII, muchos cristianos buscaron refugio en estas montañas; pudiendo ser este lugar refugio de eremitas, aunque los datos históricos nos conducen a la fundación de un pequeño centro monástico dedicado a San Juan Bautista en el siglo X, del que sobreviven algunos elementos.

Arruinado a fines de dicha centuria, en el año 1025 fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho III el Mayor, rey de Navarra y Conde de Aragón. Fue este monarca quien introdujo en él la regla de San Benito. Posteriormente, su hijo Ramiro, primer rey de Aragón, lo convierte en Panteon Real y monasterio predilecto de la incipiente monarquía aragonesa, dotándolo con numerosos bienes.

En el año 1071, el Monasterio de San Juan de la Peña fue el escenario de la introducción, por primera vez en la Península Ibérica, del rito litúrgico romano, que pondría fin al antiguo rito hispano-visigótico.

A partir de la segunda mitad del siglo XII se inició una cierta decadencia que se acentuó en el periodo siguiente, y aún más a partir del siglo XIV, lo que conllevó, con el tiempo,  la edificación del Monasterio Nuevo.

Visita al Monasterio Viejo

Antes de entrar os recomendamos subir las escaleras que encontraréis fuera del Monasterio, a la derecha si lo miráis de frente, para poder disfrutarlo desde las alturas. Además, desde aquí podréis haceros unas buenas fotos.

Trotamundos en Ruta – San Juan de la Peña

Una vez dentro, la visita guiada comienza por la planta inferior, donde encontraréis la Sala del Concilio y la primitiva iglesia prerrománica, que conserva restos de decoración mural con escenas de la vida de los santos Cosme y Damián.

Trotamundos en Ruta – Sala del Concilio

En el piso superior, el primer espacio que encontramos es el Panteón real, dividido a su vez en dos espacios: el primero, el Panteón de Nobles, acogió en sus lápidas de piedra los restos del Conde de Aranda, entre otros insignes personajes de la época; en el segundo, el Panteón de Reyes, están enterrados los tres primeros reyes de Aragón: Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I. Tras quedar muy afectado por un incendio, en el siglo XVIII se decidió construir el actual Panteón Real, de estilo neoclásico.

Trotamundos en Ruta – Panteón Real

Frente al panteón de los reyes se ubica una zona museística dedicada al Monasterio y a la figura de Pedro Pablo Abarca de Bolea, X Conde de Aranda, cuyos restos descansan en el panteón de nobles del monasterio.

Trotamundos en Ruta – Sala del Conde de Aranda

Al fondo se encuentra la iglesia románica, con una amplia y diáfana nave de tres tramos  y una cabecera, excavada en la roca, con tres ábsides de planta semicircular, recorrida horizontalmente por arquillos ciegos de medio punto sobre columnas y capiteles de gran sencillez.

Trotamundos en Ruta – Rafa en la cabecera de la Iglesia románica

Sobre su altar mayor observareis una reproducción del Santo Cáliz, que está actualmente en la catedral de Valencia; y es que, según cuenta la leyenda, el mismísimo San Lorenzo trajo el supuesto cáliz de la Última Cena desde Roma hasta Huesca en el siglo III, llegando al Monasterio de San Juan de la Peña en el año 713 para esconderlo aquí ante la invasión musulmana. Posteriormente, con el avance del Reino de Aragón en la Reconquista, el Santo Cáliz sería trasladado a Zaragoza y a Valencia después, donde aún se conserva hoy día.

Trotamundos en Ruta – Replica del Santo Cáliz en San Juan de la Peña

La visita culmina con el impresionante claustro románico, sin duda su elemento más emblemático. El claustro, que data del siglo XII, está construido directamente bajo la roca. Se conserva aproximadamente la mitad de la estructura original de arcos y columnas; y sus capiteles de piedra forman un conjunto único.

Trotamundos en Ruta – Alberto en el Claustro de San Juan de la Peña

Estos capiteles se atribuyen a varias escuelas, un primer grupo de influencia jaquesa desarrollan temas de animales fantásticos y algunos motivos geométricos y vegetales,  destacando los roleos; un segundo grupo, desarrollan detalladas escenas religiosas, que componen una auténtica biblia en piedra.

Trotamundos en Ruta – Un momento durante la visita guiada en San Juan de la Peña

Este último es atribuido al llamado maestro de San Juan de la Peña, autor anónimo, también conocido como Maestro de Agüero, quien desarrolla un programa iconográfico que parece enfocar la Salvación a través de la Fe escogiendo los episodios más significativos para ello: el Anuncio a los pastores, la Natividad, la Anunciación, la Epifanía, el Bautismo y la Circuncisión de Jesús, la Última Cena, episodios sobre Caín y Abel, la Creación de Adán y Eva, así como su Reprobación y posterior condena al trabajo, entre otros.

Trotamundos en Ruta – Detalle de un capitel – San Juan de la Peña

Aunque han sufrido daños con el paso del tiempo y su disposición no corresponde con la original, merece la pena detenerse en ellos e ir descubriendo sus ricos detalles. Antiguamente existía un muro de cerramiento del claustro, pero en la actualidad está abierto al exterior, por lo que además ofrece unas magníficas vistas del Pirineo.

Trotamundos en Ruta – Claustro de San Juan de la Peña

Tras una fantástica visita guiada en la que pudimos descubrir todos los rincones de este singular lugar, nos dirigimos al Monasterio Nuevo, a 1,5 km ladera arriba.

Visita al Monasterio Nuevo

El monasterio nuevo se construyó a partir de 1676 en un emplazamiento muy cercano, una llanura situado un poco más arriba de la misma montaña. Este edificio nunca llegó a tener el explendor del anterior y en el siglo XIX, con la desamortización de Mendizabal, cuando se expropió numerosos terrenos a la iglesia, este monasterio quedó abandonado hasta su rehabilitación a mediados del siglo XX.

La traza del edificio constituye uno de los ejemplos más perfectos y evolucionados de la arquitectura monástica en la Edad Moderna, por su simetría, por la multiplicación de sus claustros y por la organización racional que poseía el proyecto original, el cual, lamentablemente, nunca se pudo llevar a cabo en su totalidad.

Trotamundos en Ruta – Selfie de Rafa en el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña

Dentro del Monasterio Nuevo, encontramos dos Centros de Interpretación diferentes. El primero que nos encontramos es el del Reino de Aragón, que narra la historia de esta región, sus monarcas y la relación de ellos con el monasterio, lugar clave en los hechos. Cabe destacar que en ese espacio paseamos por el suelo de cristal sobre parte de las ruinas del monasterio, donde podemos observar las diferentes estancias bajo nuestros pies.

Trotamundos en Ruta – Detalle del interior del Centro de interpretación de San Juan de la Peña

Después de bajar las escaleras, pasamos a otra estancia. Aquí se cuenta la vida diaria de los monjes, puesto que en esta zona tenemos el horno, las caballerizas o los pajares.

Ya fuera del Monasterio, recorrimos parte del lugar donde este se levanta, conocido como Llano de San Indalecio: una bella pradera asentada sobre la gran roca que alberga el viejo cenobio. Es un paraje natural precioso donde podéis disfrutar de un picnic o incluso realizar una de las rutas señalizadas por la zona.

Trotamundos en Ruta – Vista del Monasterio Nuevo – San Juan de la Peña

En esta misma pradera os encontrareis también el Centro de Interpretación de San Juan de la Peña y Monte Oroel, que ofrece una completa visión del paisaje protegido a través de paneles, maquetas y recursos interactivos. Nosotros , por falta de tiempo, ya no pudimos visitarlo.

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